Las entrañas del Averno se dilatan,
borbotones de sangre fisuran una herida que no cesa...
Las hordas del mal inundan lo que en su día fue cadencioso
y el perfume inerte del metal
golpea sobre los yelmos de los escualidos portadores de la llama.
Los Animales se agolpan,
el cierzo sopla fuerte
con un supurante temblor,
mientras algo, a lo lejos,
rompe el silencio ...
guitarras rasgando en la gelida noche
mientras el ritmo de los timbales hace que el suelo
del viejo bosque retumbe.
La era Darkanimal comienza...
Todo empieza a cobrar sentido.